Por: EFE
Washington, Estados Unidos; 28 de enero.- Marco Rubio habló sin rodeos este miércoles ante el Senado. A la administración Trump “le encantaría” ver un cambio de régimen en Cuba, dijo el secretario de Estado, aunque aclaró que eso no significa que Washington vaya a provocarlo directamente.
“Nos gustaría, pero eso no significa que vayamos a provocar un cambio, aunque nos encantaría verlo. No cabe duda de que sería un gran beneficio para Estados Unidos que Cuba dejara de estar gobernada por un régimen autocrático“, aseguró Rubio durante una audiencia convocada para informar sobre los planes de la administración en Venezuela.
Los legisladores le preguntaron si Estados Unidos prevé recurrir al poder militar u otros mecanismos de coerción para forzar un cambio de gobierno en la isla. Rubio respondió apelando a la legislación estadounidense.
“El embargo estadounidense contra Cuba está codificado. Fue codificado en la ley y exige un cambio de régimen para que podamos levantar el embargo”, declaró el hijo de inmigrantes cubanos.
Las palabras de Rubio llegaron un día después de que Trump afirmara que Cuba “está a punto de caer”. El presidente argumentó que, tras la caída del mandatario venezolano depuesto Nicolás Maduro, la isla ya no recibe crudo venezolano.
El Ministerio de Relaciones Exteriores de Cuba respondió reiterando su “firme posición antiimperialista e inclaudicable”.
La Habana y Washington atraviesan el momento de mayor confrontación verbal en décadas. El punto de quiebre fue el 3 de enero, cuando una operación militar estadounidense capturó a Maduro, quien había sostenido una fuerte alianza política con Cuba y enviaba petróleo a la isla de forma regular.
Desde entonces, Washington ha intensificado la presión sobre La Habana. La Casa Blanca sostiene que el gobierno cubano tiene los días contados, al considerar que el fin del envío de crudo venezolano agudizará la crisis económica y provocará un cambio de régimen.
La Habana condenó la intervención en Caracas como un “acto de terrorismo” y advirtió a Estados Unidos que no tolerará intimidaciones ni amenazas. El gobierno cubano subrayó que no habrá entendimiento posible ni negociación bajo “coerción”.
Sin embargo, expresó su disposición a mantener un diálogo basado en la “igualdad y el respeto”.
Por ahora, ese diálogo parece lejano. Las declaraciones de Rubio refuerzan la estrategia de máxima presión que la administración Trump ha adoptado hacia Cuba, apostando a que el aislamiento económico y la falta de petróleo venezolano erosionen al gobierno de la isla desde adentro.
Pero La Habana ha dejado claro que no cederá bajo amenazas.